Yo nunca tuve tropilla, siempre moviendomé a dedo...


El chico a la derecha del palo con ojos achinados es mi abuelo Leonardo Lastra
en 1921 en algun lugar del sudeste de Córdoba -Probablemente muy cerca de Bel Ville- el día antes de una huelga de peones. Foto Familiar
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Cacerolazo Garca en el Alto palermo 2008

Hace mas o menos un año se desarrollaba el conflicto de la 125 que tenia como objetivo que los que mas tienen paguen mas impuestos. Brotó a borbotones por parte de las patronales agropecuarias y las infectas clases medias racismo, un gorilismo y maldad mezclada con ignorancia. La base de justificación para los patrones era decir que el problema era proteger a los “chacareros” dándole de esta manera rostro humano a una protesta que si hubiera llevado la cara solamente de la sociedad rural hubiera sido insostenible. He aquí otra mentira. Los chacareros se han comportado siempre como lo que son PATRONES. Mi abuelo Leonardo Lastra fue mucho tiempo peón rural. Ante una situación no muy distinta a la actual esto escribia en el semanario de Monte Buey(Sur de Córdoba) dirigido por el, REFLEXIÓN el 20/3/1937.


“Hace quince años defendíamos con lírico entusiasmo, y honesta ignorancia la necesidad de unión entre colonos y obreros; lo conseguimos suscribiendo aquel famoso Pacto-Mutuo entre las dos fuerzas generadoras de las riquezas de estas tierras: colonos y obreros. Poco tiempo después ante el primer soplo de interés propio se derrumbó aquello que parecía ser una armazón tan poderosa. Los colonos nos traicionaron por primera vez. Surgimos de nuestras propias cenizas como el ave de la leyenda. Reiniciamos la lucha y pregonamos a voces que esa unión era una utopía, era algo imposible y no podía ser duradero. No nos creyeron. Se nos trató de traidores, de reaccionarios y de retrógrados. Aguantamos el chubasco porque veíamos en nuestros acusadores la misma honrada equivocación que tuviéramos tiempo atrás. Nuestras palabras se chocaban con la dura corteza de esas creencias; esperamos los hechos y ellos nos han dado la razón y ha callado la furia de nuestros acusadores. Los trabajadores siempre han tenido consideración con los colonos. Si el precio de los cereales esta bajo, el obrero a rebajado sus jornales por lastima al”pobre colono” pero el “pobre colono” cuando ha conseguido buenos precios no se ha acordado de quien lo favoreció. ¿Entonces no hay reciprocidad los colonos no agradecen? Duro con ellos “ojo por ojo, diente por diente” que los trabajadores cobren su esfuerzo se cual sea el precio de los cereales. Nada de contemplaciones, de una vez por todas debe dejar de ser la victima. No hace mucho los colonos necesitaron ayuda de los obreros para que se implantara el precio básico, entonces eran “compañeros” un año de buena cosecha y la “compañía” quedó destruida; pues a los colonos les parecía una desproporción pagar 60 y 70 centavos por bolsa. Que la lección sea provechosa a los trabajadores y que los colonos cuando estén en mala situación luchen por cuenta propia y se impongan a los terratenientes para que le hagan mejores condiciones. La unión entre colonos y obreros es una cosa imposible. Hoy más que nunca lo sostenemos”.


Es decir lo mismo que ahora, los “pobrecitos” chacareros cuando obtienen ganancias no lo ponen en los salarios de los obreros –quienes por otro lado son los que le hacen la producción-, capitalismo se le llama… Como ya lo dijimos la ignorancia, la maldad y el papel de los medios en este conflicto jugaron un rol peligrosísimo porque inclusive gente supuestamente progresista que debería haber sido compañera dudó o estuvo con la patronal. Piensenlón.


Para homenajear a los trabajadores rurales -verdaderos convidados de piedra- que mejor que el tema de Alfredo Zitarrosa. Vea Patrón.



1 comentario:

Hernán Amaya dijo...

Solo digo: A desalambrar desalambrar!