Clase media pero buenos


Alguna vez Scalabrini Ortiz en el Buenos Aires del 30, plena década infame, hablaba de los hombres que estaban solos y esperaban. Se referia a ÉL y a su clase media ,a la cual pertenecia, pero con la cual algo lo separaba, el medio pelo que su amigo Arturo Jauretche tan bien va a describir treinta años después. Algo estaban esperando, por algo militaban en FORJA –radicales irigoyenistas con discurso anti-imperialista, no se rían-. No era joda también estaba con ellos Homero Manzi. Homero decía que el no era un hombre de letras, sino que hacia letras para los hombres.

Ese algo, por suerte, iba a aparecer, el subsuelo de la patria en 1945, un 17 de octubre iba presentarse con esplendor y patetismo. Esa verdad, es decir las mayorías, morochas, negras, -de piel y alma- iban a aparecer como una pesadilla para la argentina blanca y europea, no solo eso, ese aluvión de trabajadores exigió ser tratado como personas, algo de eso lograron. Scalabrini y el grupo de FORJA, acompañaron eso, participes y a la vez extrañados. Sin miedos clasemedieros se metieron en el fango de la lucha política al lado de las luchas populares.

Tiempo de gorilas los nuestros, de clases medias infectas. A los que somos de esa difícil de definir clase media, nos cuesta mucho el no sentirse extraños ante la realidad, el sentirse hombres que estamos solos y esperando.


De Astor Piazzolla con el rockero octeto electronico: SOLEDAD.
Una verdadera cosa de locos

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